Identidad suspendida por Pilar Barba

por Pilar Barba

Según su contraportada es la primera novela de ciencia ficción editada en Chile*. Bien, reconozco mi ineptitud: desconocía el dato. No así haber leído locuras semejantes de la mano de auténticos maestros (consagrados) del género.

Hablar de Identidad suspendida, significa NO estar hablando de una novela de ciencia ficción al uso: ésta, no se centra únicamente en nuestra sociedad o en la política (principalmente chilena)… No lo hace en mega-conspiraciones. Tampoco en la invasión de nuestro planeta: ni siquiera en la de la mente humana, subyugada ésta en la mayoría de las ocasiones por un parásito a modo de mecanismo que, introducido en el cerebro de cualquier individuo, consigue que éste obtenga conexión con la FASat-Alfa (la más importante red de espionaje), y de paso, información sobre su entorno y soluciones para salir airoso de cualquier situación.

Como digo, no es una novela al uso. No es una historia que se centre únicamente en lo que he mencionado, pero sí es cierto que lo termina dibujando todo ello; lo entremezcla, lo estira, lo encoje, y termina moldeándolo de una manera totalmente inusual. A veces borrosa, casi siempre esquizoide…

La violencia en sus páginas está a la orden del día: violencia controlada, descontrolada, gratuita, fortuita. Lo peor del ser humano rebosa en la novela de Amira. Tal vez lo haga de la mano de su protagonista, Vicente, que tan pronto sabe quién es, como deja de hacerlo (al compás nos ocurre lo mismo a nosotros, por supuesto). También podría ser que esta violencia, ese modo de reaccionar que no nos deja indiferentes, venga dado por el perfil mezquino que acompaña en sus misiones a nuestro protagonista; el molesto pero al mismo tiempo soberbio GAP (Guerreo Autómata Personal), Gabriel.

¿Quién sabe?

La cuestión es que estos dos son la piedra angular, o tal vez no, de la historia que tenemos entre manos. Ambos pertenecen a La Compañía, un megaengendro que, a través de sus agentes (ellos lo son), procuran controlarlo todo. Terrestres, alienígenas… identidades cambiantes, ocultas, engañosas… ¿Quién sabe qué hay ahí metido? Ni siquiera ellos: ¿Es que existe verdaderamente La Compañía? ¿Es que existen ellos? ¿Son solo uno dentro de uno?, ¿varios dentro de uno?

Lo único que está claro es que, de existir, ese entramado de algo poderoso que nadie sabe a ciencia cierta qué es, vigila nuestra sociedad y también otras: intenta controlarlas, sacar partido de ellas…

O no…

Sea como fuere, por una parte ese día a día de Vicente, mientras recuerda una misión, espera otra, contacta con el súper jefe o con otros agentes, es una constante apología al lado más cruel de la mente; a la paranoia desmedida, al uso de las drogas con esa horrible coletilla mental del “yo controlo”; con sus vueltas y revueltas, quizá, oníricas, y siempre al más puro estilo Dickiano (aunque según el autor bebe más del señor Burroughs). Eso sí, recuerde a quien recuerde, podría ser que fuera mucho más cruel, mucho más atroz.

Por otra parte está el resultado final de Sergio Amira que, claramente, ha querido generar todo ese caos rodeándolo además de política, mucha política. Tal vez, también de vivencias propias… Todo ello, como sea, ahí está: escupiéndonos a los ojos que su autor genera el desorden que quiere, le da la vuelta a la historia como le da la gana y las veces que haga falta. Provocándonos deliberadamente; alimentando esa parte de la literatura de género casi, casi, sin sentido. Dándole forma constantemente a una lectura entretenida, futurista, pero que al mismo tiempo nos podría desenseñar ciertas cosas y, como digo, casi en la mayoría de las ocasiones termina no teniendo ni pies ni cabeza.

Sea como fuere, si uno tiene la mente abierta y no le asusta contemplar lo que podría haber dentro del(os) cerebro(s) humano(s) más inhumano(s), Identidad suspendida desde luego le enganchará. Aunque también hay que decir que, Sergio, a veces divaga un poco demasiado, pero por lo general, si creo reconocer cuál era su objetivo, éste lo ha logrado con creces.

Ahora queda en la mano del lector asomarse a un mundo vertiginoso, donde la oscuridad neuronal abate casi cualquier lógica o pensamiento constructivo. Eso sí, olvidaos de la cordura o de querer entenderlo absolutamente todo… porque la locura ganará siempre la batalla.

* Según nos ha explicado el mismo autor (Sergio Alejandro Amira), Identidad suspendida fue la primera obra de cf que publicó Mago Editores. Por lo tanto, mi ineptitud no es tanta, simplemente se trata de un error de imprenta.

Pilar Barba, 2008.

publicado originalmente en abril de 2008 en NGC 3660
http://www.ngc3660.es/critica/literatura/pilyb/identidadsusp.htm



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